Llega ya la primavera y las calles de nuestro Centro Histórico se ven enriquecidas con la visita de turistas nacionales y extranjeros. La temporada de cuaresma hace que los restaurantes renueven sus menús y nos ofrezcan las delicias de la comida cuaresmeña, mientras que las iglesias se ven concurridas por los fieles que viven sus tradiciones en la Semana Mayor.
Caminar durante esta temporada nuestra amada ciudad, nos hace reconciliarnos con ella con solo mirar sus bellas plazas, edificios o calles que antaño fueron paseos con las sublimes alfombras lilas que las jacarandas, árbol icono la ciudad actual, nos ofrecen sobre los adoquines. Recuperemos pues, el gusto de caminar y vivir estos espacios; con sus calles, sus monumentos, sus tradiciones, su gastronomía, sus dulces, su música, pero sobre todo, con lo más valioso que tiene… ¡su gente!

Adiós a los excesos y bienvenido el santo ayuno. En el mundo católico, conformado por más de mil millones de personas, se celebra el paso de los carnavales a la Semana Mayor… y a las primeras vacaciones del año.
Hombre muy rico fue don Juan Fernández Maldonado. En el juego, el vino y en las mujeres gastó inútilmente sus riquezas y pronto dio al traste con casa y hacienda...